Cómo nació PekeTAC: de una idea a un sistema educativo

Cuando empezamos a dar forma a PekeTAC había una pregunta que aparecía una y otra vez: ¿qué papel deberían tener las pantallas en el aprendizaje de los más pequeños?

Por un lado, móviles y tablets forman ya parte de la vida cotidiana y nuestros hijos van a crecer rodeados de tecnología. Por otro, muchas familias buscan evitar que el tiempo frente a una pantalla se convierta únicamente en vídeos, juegos o entretenimiento pasivo.

Nosotros no queríamos elegir entre un extremo y otro. La idea que terminó convirtiéndose en PekeTAC nació precisamente de ahí: ¿y si el móvil pudiera dejar de ser el centro de la actividad y convertirse simplemente en una herramienta que ayudase al peque a aprender mientras juega con objetos reales?

La pregunta no era «pantallas sí o no»

Desde el principio tuvimos claro que no queríamos crear otra aplicación infantil en la que toda la experiencia ocurriera dentro de la pantalla.

El objetivo era diferente. Queríamos que el peque tuviera que tocar, escoger, mover, ordenar y experimentar. Que la actividad principal siguiera sucediendo con sus manos y que el dispositivo móvil reaccionase a lo que estaba haciendo.

El móvil acompaña; las fichas son las protagonistas.

Este principio continúa siendo una de las bases de PekeTAC. El sistema combina materiales manipulativos con una aplicación móvil para intentar que el mundo físico y el digital formen parte de una misma actividad, en lugar de competir entre sí.

La idea tenía que salir de la pantalla

Para conseguirlo necesitábamos crear un objeto físico que los niños pudieran manipular fácilmente.

Las letras fueron un punto de partida natural. Aprender a reconocerlas, ordenarlas, relacionarlas con sonidos y combinarlas para formar palabras son actividades que pueden trabajarse perfectamente con piezas físicas.

Pero queríamos añadir algo más: que cada ficha pudiera «comunicarse» con la aplicación sin convertir el juego en una sucesión de menús, códigos o botones que el peque tuviera que aprender a manejar.

Por qué elegimos la tecnología NFC

Ahí apareció una de las tecnologías que terminaría definiendo el proyecto: NFC.

La tecnología NFC permite que un dispositivo compatible reconozca un elemento al acercarlo a corta distancia. Para nuestra idea encajaba especialmente bien porque la tecnología prácticamente desaparece durante el juego: el peque no tiene que escribir códigos, realizar fotografías ni navegar por menús para identificar una ficha.

La interacción puede ser tan sencilla como coger una pieza y acercarla al teléfono. A partir de ahí, la aplicación puede identificarla y reaccionar ante ella.

De este modo conseguíamos algo que buscábamos desde el principio: que un objeto físico pudiera convertirse en la puerta de entrada a letras, sonidos, palabras y distintas actividades digitales.

Si quieres conocer con más detalle esta tecnología, en nuestro artículo qué es el NFC y cómo puede ayudar a aprender jugando explicamos su funcionamiento y la manera en la que la utilizamos dentro de PekeTAC.

De una idea a un sistema de fichas

Convertir aquella idea inicial en un producto real implicaba diseñar también las propias piezas.

Las fichas PekeTAC no están pensadas únicamente como imágenes que activan contenido. Queríamos que pudieran agarrarse, manipularse, ordenarse y reconocerse físicamente durante el juego.

El sistema fue evolucionando hasta incorporar el alfabeto español completo, incluida la letra ñ, además de diferentes fichas de acción destinadas a controlar funciones de la aplicación.

Ese desarrollo terminó dando lugar al Pack Básico PekeTAC, que constituye el punto de entrada al sistema. Las fichas se fabrican mediante impresión 3D e incorporan la tecnología NFC necesaria para que la aplicación pueda identificarlas al acercarlas a un dispositivo compatible.

También había que pensar qué ocurría después de jugar

Cuando tienes muchas letras y piezas pequeñas aparece rápidamente una cuestión bastante menos tecnológica: ¿dónde las colocamos y cómo las recogemos cuando termina el juego?

De una necesidad tan cotidiana terminó surgiendo otro componente del proyecto: PekeBAG™.

Queríamos que el lugar donde se utilizaban las fichas pudiera formar parte también del aprendizaje y que, al terminar, ayudase a guardarlas. Por eso diseñamos una superficie de juego con dos distribuciones diferentes: una para trabajar el orden alfabético y otra inspirada en la disposición de las letras de un teclado español.

Cuando termina la actividad, esa misma superficie puede transformarse en un contenedor para recoger las fichas. Lo que inicialmente surgió como una solución práctica terminó convirtiéndose así en otra herramienta educativa dentro del ecosistema PekeTAC.

Contamos con más detalle su diseño y funcionamiento en el artículo PekeBAG™ de PekeTAC®: jugar, aprender y recoger.

El software también tenía que crecer con las fichas

Mientras evolucionaban los elementos físicos, la aplicación también tenía que ser capaz de responder cada vez a más situaciones.

Reconocer una letra es solo el principio. La combinación de fichas y aplicación permite plantear actividades relacionadas con sonidos, formación de palabras, reconocimiento de letras y otras acciones vinculadas al aprendizaje temprano de la lectura y la escritura.

Eso ha hecho que PekeTAC evolucionase desde una idea basada en unas fichas conectadas con una aplicación hasta convertirse en un sistema educativo híbrido, en el que elementos físicos, tecnología NFC y software están diseñados para funcionar conjuntamente.

En nuestra página ¿Qué es PekeTAC? puedes conocer con más detalle cómo funciona actualmente el sistema, sus principales elementos y la filosofía que hay detrás del proyecto.

Desarrollar algo propio también significa protegerlo

A medida que PekeTAC avanzaba, algunos de los elementos que habíamos diseñado empezaron a incorporar soluciones y características propias que iban más allá de una simple idea inicial.

Por ese motivo, diferentes desarrollos vinculados al proyecto han sido objeto de protección mediante figuras de propiedad industrial ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

Para nosotros esta parte también forma parte de la historia de PekeTAC: pasar de imaginar una forma distinta de combinar juego y tecnología a convertirla en productos, diseños y soluciones técnicas reales.

Lo que hemos aprendido durante el camino

Desarrollar PekeTAC nos ha servido también para definir mejor qué queremos que sea el proyecto.

La tecnología, por sí sola, no convierte una actividad en educativa. Lo importante es qué hace el peque con ella y qué objetivo tiene cada interacción.

Por eso intentamos que cada elemento tenga un propósito: que acercar una ficha provoque una respuesta, que ordenar las letras pueda convertirse en una actividad, que recogerlas tenga también una utilidad y que el dispositivo acompañe todo ese proceso sin monopolizarlo.

PekeTAC sigue evolucionando, pero aquella primera pregunta continúa siendo prácticamente la misma:

¿Podemos utilizar la tecnología sin renunciar al juego físico, la manipulación y la experiencia real?

Nuestra respuesta sigue siendo que sí. Y precisamente de esa idea nació PekeTAC.

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