Aprender tocando es una de las formas más eficaces en las que los niños desarrollan la memoria y la comprensión. Sin embargo, muchos niños pueden reconocer una “A” o una “M”… pero luego tienen dificultades para formar palabras o entender lo que leen.
Esto ocurre porque no todo aprendizaje es igual de profundo. Memorizar no es lo mismo que entender. Y, sobre todo, ver no es lo mismo que hacer.
En los primeros años de vida, los niños aprenden mejor cuando participan activamente. Es decir, cuando tocan, manipulan, mueven y experimentan. Este tipo de aprendizaje, conocido como aprendizaje multisensorial, tiene un impacto directo en cómo se construye la memoria y la comprensión.
Qué significa aprender tocando
Aprender tocando no es simplemente usar objetos. Implica activar varios sentidos al mismo tiempo:
- La vista, para reconocer letras y formas
- El tacto, para sentir y manipular
- El movimiento, para construir y experimentar
Cuando estos elementos se combinan, el aprendizaje se vuelve más significativo. No es lo mismo ver la palabra “PELOTA” en una pantalla que construirla paso a paso con piezas:
PE – LO – TA
En este proceso, tu peque no solo observa. Participa, toma decisiones y construye. Y eso cambia completamente cómo aprende.
Qué dice la ciencia sobre aprender tocando
La investigación educativa ha demostrado que el aprendizaje es más efectivo cuando el niño o niña participa activamente. El enfoque conocido como cognición corporal explica cómo el cuerpo influye directamente en el pensamiento y la memoria (Barsalou, 2008).
Cuando un o una peque manipula objetos:
- Se activan más conexiones neuronales
- La información se procesa de forma más profunda
- El recuerdo es más duradero
Este enfoque no es nuevo. Métodos como el de Montessori ya defendían la importancia del aprendizaje a través de la acción y la experiencia directa (Montessori, 1912).

En el caso de la lectura, esto es especialmente relevante. Aprender a leer implica comprender cómo se relacionan letras y sonidos, algo que se construye mejor cuando el niño o niña puede interactuar con el lenguaje (Ehri, 2005).
Pantallas: útiles, pero no suficientes
Las pantallas forman parte del día a día, pero su uso en el aprendizaje depende de cómo se integren. Muchos contenidos digitales fomentan una interacción pasiva: el niño o niña mira, escucha y repite.
Sin embargo, en edades tempranas, el aprendizaje depende en gran medida de la experiencia sensorial. Por eso, combinar lo digital con la manipulación física resulta mucho más efectivo (Shams & Seitz, 2008).
El problema no es la tecnología, sino cuando sustituye completamente la acción. Puedes leer más en nuestro artículo sobre la evidencia científica detrás del uso de las pantallas.
Beneficios en nuestros peques de aprender tocando
- Mejora la memoria al implicar activamente al peque
- Aumenta la atención y la concentración
- Facilita la comprensión del lenguaje
- Reduce la frustración al aprender jugando
- Fomenta la autonomía y la exploración
En lugar de repetir sin entender, el niño o niña explora, prueba y descubre. Este enfoque basado en aprender tocando permite que el o la peque participe activamente en su aprendizaje.
Cómo aplicarlo en casa
No es necesario utilizar materiales complejos. Algunas ideas prácticas pueden ayudar a introducir este enfoque:
Formar palabras con letras físicas
Utilizar letras sueltas (de madera, cartón, imanes…) permite experimentar con el lenguaje de forma activa.

Separar sílabas manipulando piezas
Por ejemplo: CA – SA, PE – LO – TA. Esto ayuda a comprender la estructura de las palabras.
Aprender haciendo
Más que memorizar, es importante que el niño manipule, pruebe y descubra por sí mismo.
Del concepto a la práctica: aplicar el aprendizaje activo
Entender cómo aprenden mejor los niños es importante, pero lo realmente útil es llevarlo al día a día.
En este sentido, propuestas que combinan manipulación física y acompañamiento digital permiten aprovechar lo mejor de ambos enfoques.
Por ejemplo, sistemas como PekeTAC están diseñados precisamente para que el niño no solo vea letras, sino que pueda tocarlas, moverlas y construir palabras con ellas. De esta forma, se amplifica la experiencia multisensorial: tu peque reconoce las letras por su color y forma (vista), las siente a través del relieve de las fichas (tacto) y escucha su sonido al interactuar con la aplicación (oído).
Este tipo de experiencia permite:
- conocer la forma de las letras a través del relieve de las fichas
- trabajar la relación entre letras y sonidos de forma activa
- comprender cómo se forman las palabras
- utilizar la tecnología de forma más consciente
Así, el aprendizaje se convierte en una experiencia más activa, significativa y motivadora para el niño o niña.
Cuando tu peque participa activamente, el aprendizaje deja de ser algo que observa y pasa a ser algo que construye.
Aprender es algo que se hace, no solo que se ve
Aprender a leer es un proceso activo. Implica comprender, experimentar y construir conocimiento poco a poco.
Cuando el aprendizaje se basa en aprender tocando, los niños desarrollan una comprensión más sólida y duradera.
Porque los niños no solo aprenden con la mente. También aprenden con el cuerpo.
Bibliografía
Barsalou, L. W. (2008). Grounded cognition. Annual Review of Psychology, 59, 617–645. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.59.103006.093639
Montessori, M. (1912). The Montessori Method. Frederick A. Stokes Company. https://archive.org/details/montessorimethod00montuoft
Shams, L., & Seitz, A. R. (2008). Benefits of multisensory learning. Trends in Cognitive Sciences, 12(11), 411–417. https://doi.org/10.1016/j.tics.2008.07.006
Ehri, L. C. (2005). Learning to read words: Theory, findings, and issues. Scientific Studies of Reading, 9(2), 167–188. https://doi.org/10.1207/s1532799xssr0902_4

